El Cid entendió bien al tercero, el mejor toro del variado encierro de Victorino, y le hizo una faena en la que la ligazón de los muletazos fue la principal protagonista. Según avanzó su labor fue perdiendo algo de fuerza y terminó saludando desde el tercio.

Miguel Abellán sorteó en quinto lugar otro buen toro al que toreo largo por ambos pitones en una faena larga en la que, al final, por los pinchazos, no se le tuvo en cuenta.

Uceda leal no tuvo su tarde ni con el complicado primero ni con el soso cuarto.