Logroño 24 de septiembre de 2019. Cuarta de feria. Tres cuartos largos de entrada. Toros de Victoriano del Rio y toros de Cortes. En general faltos de fuerza. Julian Lopez “El Juli” silencio y ovación. Diego Urdiales, dos orejas y silencio. Pablo Aguado, dos orejas y silencio.

Por Óscar García

Diego Urdiales y Pablo Aguado han salido por la puerta grande en una tarde muy torera.

Podría decirse que ha sido la tarde de la naturalidad y la suavidad. Hoy se ha toreado despacio, con cadencia, de manera suave y en el caso de Pablo Aguado con una naturalidad que parece etérea. Siempre bien colocado y haciendo las suertes con verdad. Este torero parece que ha nacido para hacer exactamente lo que hace, torear.  Diego Urdiales también ha ofrecido muletazos y series de tremenda plasticidad y torería si bien tampoco ha podido brillar  del todo por la poca fuerza de los astados.

En el primero de la tarde El Juli se enfrento a un toro falto de casta y bastante deslucido con el que nada pudo hacer para lucirse. Abrevio y mato de pinchazo y descabello. Silencio.

El segundo de la tarde fue un toro noblote al que el arnedano toreo con clase tanto con el capote como con la muleta. Hubo derechazos y naturales cadenciosos y detalles pintureros como unas trincheras en la parte final de la faena con tremendo sabor. La estocada fue de las que tardaremos en ver, estoconazo en todo lo alto. Dos orejas.

Pablo Aguado en el toro de su presentación en Logroño no quiso ser menos que su compañero y salió muy motivado. Bien con el capote con verónicas a cámara lenta marca de la casa. El toro no andaba muy boyante de fuerzas y el sevillano lo entendió a la perfección, le dio su tiempo entre series, su altura y le receto muletazos lleno de sabor, despaciosidad y hondura. Por el pitón izquierdo dio una tanda de naturales salidos del alma y que llegaron a lo mas profundo del  aficionado. Buena estocada y dos orejas.

El cuarto salió y Julián no quería ser menos que sus compañeros de terna y salió a por todas. El madrileño hizo gala de su tectica y por momentos enrazado se fue metiendo al toro y al público en el bolsillo. El astado amenazo con rajarse pero El Juli lo supo sujetar y llevárselo a su terreno y consiguió series de mucho merito. Falló a espadas y eso le privo posiblemente de salir por la puerta grande junto a los otros dos matadores. Aplausos y obligado a salir al tercio a saludar.

En quinto lugar salió un toro falto de raza que quería seguir los engaños de Diego pero su escasa fuerza se lo impidió y en el final de los muletazos se quedaba debajo. Urdiales opto por no alargar la faena y tras otra estocada recibió el silencio.

Al  sexto tampoco le sobraban las fuerzas y se cayó en varias ocasiones lo que deslució la lidia. Pablo Aguado lo intento, intento sacar algo del burel y no consiguió más que algún muletazo suelto ,aunque con ese gusto que tiene todo lo que hace el de Sevilla. Pinchazo hondo y descabello. Silencio.

Fotos: Rosi Fernández