Vigésimo cuarto festejo de San Isidro con toros de Puerto de San Lorenzo.

Ovación al romper el paseíllo para Ferrera tras su triunfo del sábado que quiso compartir con sus compañeros de cartel. Dos buenas verónicas para recibir al primero y en la muleta no acompañó terminando cada embestida con un brusco derrote. Sin clase alguna el del Puerto de San Lorenzo y pinchó antes de una entera que necesitó del descabello. Variado el recibo capotero ante el cuarto y torero para llevarlo al caballo. Se lo llevó a terrenos del 5 donde el viento molestaba y mismo defecto de derrotar. Al natural consiguió una meritoria tanda de uno en uno hasta que buscó salida. Mató de estocada baja que fue fulminante.

El segundo fue otro toro que se movió pero sin clase y Miguel Ángel Perera lo intentó por ambos pitones sin repercusión alguna. Mató de una casi entera y fue silenciado. Se tuvo que emplear el extremeño con el manso quinto que buscaba salida tras cada muletazo. En una por el derecho con mérito le tapó bien la salida sin quitarle la muleta de la cara y ligó pero fue un espejismo ya que el manso no quería lucha. Mató de entera

Faena inteligente de López Simón ante el buen tercero. Comenzó a pies juntos por alto con firmeza, en una cambiándole el viaje por la espalda. El toro tenía calidad en la embestida aunque de fuerzas justas así que lo cuidó con cabeza. Vinieron tres buenas series por el derecho ligadas de tres y el de pecho. Al natural también respondía y mantuvo intensidad. Con el toro a menos se la jugó con las bernadinas y recibió una brutal paliza quedando grogui en el suelo. Tras unos instantes remató de nuevo las bernadinas y parte del público en pie. Mermado de fuerzas se tiró con todo a matar pero el astado ni se inmutó y falló en varias ocasiones sin fuerza alguna. Certero descabello y recogió una gran ovación de Madrid. El sexto resultó deslucido y complicado por los derrotes constantes. No acertó con los aceros.