El patio de la legendaria finca de Zahariche, de la ganadería de Miura, se llenó de coches Lamborghini con motivo del 50 aniversario de la presentación del modelo Lamborghini Miura. Propietarios y coleccionistas de coches de la prestigiosa firma italiana de automóviles quisieron rememorar el medio siglo del nacimiento de dicho modelo con una visita especial a la mítica ganadería brava. “¡Hay qué ver cómo estaba el patio de Zahariche, había más de veinte coches”, señala Antonio Miura antes de comentar entre risas: “Había tres corridas de toros y además de distintos pelos porque la amalgama de colores era espectacular”.

Todos los coches están registrados en Europa pero había propietarios de todos los rincones del mundo: japoneses, mexicanos, franceses, alemanes…”, afirma el ganadero. El evento, organizado por una empresa que trabaja con coches de alta gama, ha contado con la participación indirecta de los toros de Miura. “Junto a los bueyes, los hemos acercado todo lo posible a la valla para que pudieran ser fotografiados detrás de los coches“.

El legendario Lamborghini Miura se presentó en Ginebra, en el Salón del Automóvil, en 1966. Aquel año, los coches de la marca italiana visitaron los cerrados de Zahariche. Ahora, cincuenta años después, Lamborghini y Miura se han vuelto a encontrar rememorando aquel acontecimiento. “Para nosotros es un orgullo porque se trata de una marca y un coche de alta gama y que está muy bien considerado, también es una forma de que la ganadería se dé a conocer y traspase las fronteras del mundo del toro, estamos muy agradecidos”.

Los propietarios de los automóviles han tenido la oportunidad de conocer de primera mano la finca y la casa de la familia Miura. “Prácticamente la mayoría de los que han venido no conocían nada de los toros y en el tiempo que ha durado la visita han cambiado radicalmente su visión acerca de una ganadería de bravo. Cuando han conocido el cuidado de los toros y los caballos han visto una realidad muy diferente a la que se imaginaban“, señala Antonio Miura.

PASIÓN POR LOS TOROS

El fabricante italiano de automóviles deportivos, Ferruccio Lamborghini, era un gran aficionado a los toros, tanto que desde el año 1963, fecha en la que fundó su empresa y apareció en el mercado el primer Lamborghini, decidió que sus coches, como símbolo de fuerza y potencia, llevaran en el escudo de la firma el nombre de Raging Bull (toro de lidia) y que los diferentes modelos que lanzaría al mercado llevarían el nombre de toros que se hicieron famosos por su bravura y fuerza en la plaza o por haber sido indultados. Así, desde los primeros cupés deportivos hasta los actuales, los distintos modelos han llevado nombres de toros de lidia como “Islero”, “Reventón”, “Aventador”, “Jarama”, “Urraco”, “Diablo”, “Murciélago” o el más reciente, “Huracán”, o bien nombres que hacen referencia a diferentes encastes como “Miura” o “Gallardo”.