Las principales calles del centro histórico de Lima fueron el escenario de una multitudinaria manifestación en respaldo de las corridas de toros y las peleas de gallos, en la que se concentraron más de 30.000 personas.

La manifestación tuvo el objetivo de expresar el rechazo de la ciudadanía ante una demanda presentada por un grupo animalista con la finalidad de que el Tribunal Constitucional declare inconstitucional la disposición de la Ley de Protección Animal, Ley Nª 30407, que exceptúa de su ámbito de aplicación a las corridas de toros y peleas de gallos, permitiendo su libre e íntegra realización en todo el territorio nacional.

El abogado y corresponsal de este medio, Jaime de Rivero, ha afirmado que el propósito de la demanda es «abiertamente inconstitucional, pues la Constitución del Perú de 1993 incorporó como uno de sus principios fundamentales la moderna doctrina en materia de derechos culturales, definiendo al Perú como un país multiétnico y pluricultural, y obligando al Estado peruano a respetar y defender todas las manifestaciones que forman parte de la diversidad cultural».

El letrado ha aseverado que «los aficionados a los toros y los gallos gozan del derecho humano a la cultura previsto en la Constitución, que les garantiza la libertad de poder participar de las manifestaciones y tradiciones de su propia cultura», a lo que añade: «El derecho humano a la cultura está consagrado en diversos tratados internacionales, como la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales de la UNESCO del año 2005, que ha sido ratificada por 142 Estados, entre ellos todos en los que se celebran corridas de toros, lo que hace ilegal su prohibición o cualquier fórmula o intervención que haga posible su extinción».