Once orejas se cortaron en un entretenido festejo que se celebró con un magnífico ambiente a pesar de la lluvia y el mal tiempo

Por Jorge Casals
Martes 09 de octubre de 2018
  • Abrió plaza el rejoneador Fermín Bohórquez, que ante un nobilísimo toro de su hierro demostró que pese a estar retirado se mantiene en forma él y su cuadra. Mató de un efectivo rejonazo en dos tiempos y se llevó la primera oreja de la tarde.

Hasta los mismos medios se salió Enrique Ponce meciendo el capote con compás a la verónica, rematando el largo saludo con una bonita media y larga cordobesa. Precioso el quite por chicuelinas de mano baja. El de Daniel Ruiz tuvo franqueza y calidad, y aunque con las fuerzas justas, Ponce lo trató con suma delicadeza, midió los tiempos y lo aprovechó en una labor exquisita y elegante, llevando la embestida en las yemas. Mató de una estocada entera y fue premiado con las dos orejas.

Comenzó con intensidad la faena de Juli ante un novillo de Garcigrande, primero en un variado saludo capotero y después en un quite por lopecinas que enloqueció al público. Muy volcada la plaza de principio a fin con un Juli pletórico que ofreció su mejor versión ante un novillo encastado y bravo, que repitió las embestidas con emoción y siempre por abajo con codicia. Sensacional El Juli, que disfrutó de verdad en una faena de mucha intensidad. La embestida embebida en los vuelos, el trazo largo y la figura erguida, gustándose. Se conjugaron a la perfección toro y torero. Hubo leve petición de indulto antes de amarrar una buena estocada. Dos orejas y vuelta al ruedo al novillo.

El de Cuvillo que hizo cuarto blandeó en los primeros tercios y sacó aspereza después en la muleta. Manzanares logró someterlo en una faena por encima de un novillo geniudo y de descompuesta embestida, fruto de esa falta de fuerzas. Hubo más eficacia que lucimiento. Mató de una buena estocada y paseó un trofeo.

Buen novillo el quinto, de Juan Pedro Domecq. No fallaron las hechuras. Embistió con boyantía y se fue largo en las primeras tandas. Román, que dejó un quite tan variado como vistoso, salió muy dispuesto después en la muleta en una labor afanosa y voluntaria que emborronó con los aceros. Su esfuerzo fue recompensado por sus paisanos con una oreja.

El sexto, de Daniel Ruiz, fue otro novillo enclasado y de buen juego, con la nobleza propia de la casa. Frente a él estuvo un asentado y lucido Álvaro Lorenzo, que gustó con su toreo clásico y templado. Los naturales, de mano baja, tuvieron empaque y profundidad. Se reunió muy bien con el toro, le dio sus tiempos y la distancia exacta. Faena pulcra del toledano rematada de un estoconazo y premiada con el doble trofeo.

El joven valenciano Borja Collado salió en su papel de novillero hambriento de contratos. Recibió al novillo de Fuente Ymbro a portagayola, para seguir con dos largas en el tercio. No se amilanó en la faena de muleta, que brindó a sus compañeros de cartel, y toreó con determinación y mucho corazón. El de la tierra, que debutó con los del castoreño en la pasada feria de Algemesí, estuvo muy arropado por sus paisanos y solventó el compromiso con solvencia. Se tiró a matar con rectitud cobrando una buena estocada. Dos orejas.

Valencia, martes 9 de octubre de 2018. Festividad de la Comunidad Valenciana. Festival del Día de la Tauromaquia. Por orden de lidia, novillos de Fermín Bohórquez, para rejones, Daniel RuizGarcigrande, 91-Flamenco, premiado con la vuelta al ruedo, Núñez del CuvilloJuan Pedro Domecq y Fuente Ymbro. El rejoneador Fermín Bohórquez, oreja; Enrique Ponce, dos orejas; El Juli, dos orejas; José MaríaManzanares, oreja; Román, oreja y Álvaro Lorenzo, dos orejas; el novillero Borja Collado, dos orejas. Entrada: Casi lleno. Tras el paseíllo, sonó el himno de la Comunidad Valenciana.