Por Juani Serrano

El cielo encapotado se abrió para permitir celebrar sin más problemas que el «fresco» recio, la cuarta de abono de la Feria de Albacete.

Sobre el ruedo, dos rosas en memoria del maestro Dámaso -que hoy hubiera cumplido 71 años- y un cartel de jóvenes espadas con reses de Alcurrucén, hierro que posee la empresa gestora de la plaza.

Toros que, en líneas generales, les faltó clase y transmisión. Sólo uno fue el más potable, el cuarto, al que Román bien pudo cortarle una oreja, pero falló con la espada.

Sí paseó un apéndice Ginés Marín del complicado segundo, pero al que el matador entendió y toreó con inteligencia.

Menos opciones dieron el resto de la corrida. También en líneas generales, podemos decir que los toreros estuvieron por encima de sus oponentes.

El resumen del festejo:

Cuarta de abono en plaza Plaza de Toros de Albacete.
Algo más de media plaza de aforo.

Toros de Alcurrucén desclasados.
Solo el cuarto se movió algo más.

Román ( burdeos y oro): ovación y ovación.

Ginés Marín (azul noche y oro): oreja y ovación.

David de Miranda (azul noche y oro): silencio y silencio.

Durante la realización del paseíllo, la banda de música, en lugar de tocar el tradicional ‘Pan y Toros’, interpretó el pasodoble en homenaje al gran maestro Dámaso González, cuando minutos antes también lo hizo frente a su estatua en las inmediaciones de la puerta grande, en conmemoración de la fecha de su nacimiento.

Se desmonteró Antonio Manuel Punta tras banderillear al segundo de la tarde