Volvía Fortes a Vitigudino, al kilómetro cero, donde todo acabó, donde todo empezaba de nuevo. Se recuperó primero el hombre y luego el torero, y como si nada hubiese pasado, cerrando el circulo volvió Fortes a echar las dos rodillas en tierra para torear a la verónica; el público, el mismo que hace un año veía como se le iba la vida por momentos, era el mismo que hoy se rompía las manos a aplaudir al ver, un año después, al mismo torero en el mismo sitio, toreando de la misma forma como si nada hubiese pasado. Lo llevó al caballo galleando por chicuelinas en medio de los ¡Olés! que salían de los tendidos. La faena de muleta tuvo poso y temple por ambos pitones, destacando dos tandas al natural con el compás abierto. Los remates finales cargados de torería y buen gusto pusieron al público en pie. Mató con una estocada entera. Dos orejas con fuerte petición de rabo tras cuajar una gran faena al tercer toro de la tarde.

Fortes brindó la faena del sexto toro de la tarde al maestro Santiago Martín “El Viti”. Tras lo muletazos iniciales con la mano derecha, comenzó a torear al natural, ya que por el pitón izquierdo el animal tenía mejor condición. Por el lado izquierdo llegaron los momentos más intensos; con el diestro malagueño citando de frente, echando los vuelos suavemente al hocico del toro y enroscándose al toro en la cintura. El fallo con los aceros le privó de obtener los máximos trofeos.

Fotos: Menacho