Manzanares rozó el triunfo en el primero de su lote, pero se fue de vacío, igual que Ponce

Muy emotiva ha resultado la despedida de Manuel Jesús ‘El Cid’ de la plaza de toros de la Real Maestranza de Sevilla, sede de muchos de sus grandes triunfos. El torero de Salteras recibió el cariño de la afición, que le recibió con una fuerte ovación y que le alentó hasta cortar la única oreja de la tarde. El torero fue paseado a hombros por el ruedo maestrante por profesionales y aficionados al finalizar la tarde. Por su parte, Manzanares estuvo cerca del triunfo en el primero de su lote, perdiéndolo con el acero, mientras que Ponce no tuvo opciones en su lote.

FICHA: 

Se lidiaron cuatro toros de Victoriano Del Río y dos de Toros de Cortes (3º y 5º), bien presentados y a menos en el último tercio.

Enrique Ponce, silencio y silencio.

El Cid, ovación tras petición y oreja.

José María Manzanares, ovación y ovación.

Saludó en banderillas Lipi.

COMENTARIO:

La tarde comenzó con una aditiva ovación para Manuel Jesús ‘El Cid’, que se despedía de la Plaza de Toros de la Real Maestranza. El torero, visiblemente emocionado, la recogió saludando desde el tercio.

El primero de la tarde salió dormido y Ponce no pudo lucirse con el capote. El toro pareció despertar en el tercio de banderillas y el valenciano brindó a El Cid. Primero se dobló con suavidad y después acompañó a un toro que embestía a media altura. Poco a poco fue bajándole la mano, ligando con mérito con la derecha. Al natural dio muletazos de uno en uno con el toro ya a la defensiva. No cupo mayor lucimiento por la sosería del de Victoriano del Río. Mató de estocada baja.

El cuarto salió frenándose en el capote y después rompió, permitiendo a Ponce dejar algunas verónicas. El toro quedó justo de fuerza tras su encuentro con el caballo y limitó mucho la labor de Ponce con la muleta. Lo intentó el torero de Chiva sin resultado por falta de enemigo, prolongado en exceso la faena en su afán de hacer algo positivo. Mató de estocada.

El Cid cuajó a la verónica al segundo de la tarde toreando muy despacio y ganando terreno hacia los medios. También estuvo templado en el quite. Saludó en banderillas Lipi y El Cid comenzó la faena en los medios toreando al natural sin probaturas en una primera serie ligada y de muletazos largos. La siguiente por ese pitón fue buena también y después el toro se aplomó en el toreo diestro. Poco más pudo hacer El Cid ante un animal parado que cortó una faena que había comenzado de forma excelente. Mató de estocada y fue ovacionado.

Al quinto lo toreó también despacio a la verónica, cerrando con dos bonitas medias. La banda tuvo el detalle de tocar desde que inició la faena de muleta y El Cid correspondió con un comienzo variado que fue jaleado. Siguieron dos series con la derecha ligadas y bien rematadas con largos pases de pecho. Cuando cogió la muleta con la izquierda el toro estaba más aplomado y aún así le dio muletazos suaves. Apuró las últimas medias embestidas del toro y mató de buena estocada y el toro tardó en caer. Le fue concedida una oreja.

Manzanares no pudo lucir de capa con un toro que no se entregó de salida. Sin embargo comenzó muy bien con la derecha, templando mucho en las dos primeras series. En la tercera sobresalió el cambio de mano final. También al natural hubo buenos momentos. Intentó matar recibiendo y pinchó en dos ocasiones, perdiendo un posible triunfo.

Manzanares dio lances buenos al sexto, rematando con una larga interminable. Con la muleta aplicó suavidad a un toro medido de fuerza que fue a menos y deslució sus intentos de agradar. Lo intentó todo Manzanares pero sin tener materia prima apta para el triunfo. Fue ovacionado.