Trigésima cuarta y última de San Isidro en la tradicional Corrida de La Prensa , con otro lleno de «No hay billetes» ante los toros de Santiago Domecq.

Al primero lo recibió El Fandi con un buen saludo capotero a la verónica. Metía bien la cara el de Santiago Domecq y lo llevo de forma precisa al caballo. Duelo en quites, López Simón por gaoneras y El Fandi por chicuelinas con susto incluido. Se arrancó con brío y con gracia en banderillas ofreciendo el granadino un gran espectáculo, la tercera al violín. Seguía el astado arrancándose con distancia y El Fandi lo esperó de rodillas muleta en mano para dar un derechazo por bajo infinito en redondo. Después de ese comienzo extraordinario se vino todo a menos y aunque ligó por ambos pitones no tuvo eco en los tendidos. Mató de estocada tendida de rápido efecto. El cuarto fue más deslucido y El Fandi lo intentó sin lucimiento alguno. Le tocó lidiar al sexto con Aguado en la enfermería. Gran toro desde el comienzo con buen ritmo y variado El Fandi con el capote. Una de las grandes ovaciones se la llevó el picador Manuel Bernal. Se arrancaba de lejos , con fuerza y apretando y tras derribarlo en el primer encuentro le dio tres grandes puyazos. Siguió el público entregado en banderillas con El Fandi colocando cuatro pares. Ya a la muleta salió desfondado y no acertó con los aceros.

El segundo manseó en los inicios pero cuando metía la cara lo hacía con calidad. Le cambió el viaje por la espalda López Simón en el inicio de faena. Pronto descubrió un grandioso pitón derecho por donde embestía con codicia y transmisión. Ligó por ese gran pitón dos series con largura y transmisión pero al probarlo con la zurda se vino la faena abajo y no pudo remontar. Dejó un metisaca y una entera. El quinto tuvo movilidad aunque faltó clase en la embestida. Dejó tandas ligadas por el derecho pero sin eco. La espada entró al segundo intento.

A la verónica recibió Pablo Aguado al tercero pero lo que cuajó con torería fue el quite por chicuelinas y una media. Noble el de Santiago Domecq aunque le costaba más humillar. Fue más agradecido por el derecho y Aguado se lo hizo todo muy suave y templado. Faena en alto, el silencio de Las Ventas rotos por los olés a los muletazos cadenciosos y los remates por bajo. En alto terminó con los naturales a pies juntos pero la espada no entró y se llevó una cornada en el muslo del que se dolió. A la segunda una casi entera, se amorcilló y se complicó en el descabello hasta que le sonaron los dos avisos. Recogió una fuerte ovación tras la gran faena que dejó antes de pasar a la enfermería de la que no saldría a lidiar el sexto. Allí fue operado de una cornada de dos trayectorias de 10 y 15 cm en el muslo derecho.