Desde que la actual Junta Directiva de la Sociedad Española de Cirugía Taurina (SECT) quedó constituida el pasado 3 de junio, en la XXXX Asamblea Nacional celebrada en Úbeda durante el XXII Congreso Internacional de Cirugía Taurina, todos los integrantes de ella convenimos en que la situación actual de la asistencia médico-quirúrgica, de las instalaciones sanitarias y de los servicios médicos en muchas plazas de toros, en definitiva, lo que se conoce como cirugía taurina, necesitaba una rigurosa reflexión, un análisis equilibrado, que nos permitiera sintetizar la problemática existente que, en muchas cuestiones, es inadmisible y por lo tanto que apremiaban resoluciones a corto plazo.

La Junta Directiva ha trabajado con ahínco durante estos meses, primero, para precisar los asuntos comprometidos y, segundo, para conseguir solucionarlos. De esta manera se han evidenciado cuatro cuestiones muy delicadas, por la gravedad que suscitan, y que necesitan una revisión para su enmienda. Son estas:

Primero, incumplimiento, en muchos festejos taurinos, de las condiciones medico-sanitarias de plazas de toros dispuestas en el vigente Reglamento, RD 1649/1997 y que regula, a nivel nacional, los espectáculos taurinos con profesionales.

Segundo, intrusismo creciente en los equipos médicos de plazas de personal no facultado, sin titulación académica ni habilitación profesional.

Infracciones e irregularidades que en muchas ocasiones cuentan con el consentimiento y tolerancia de empresarios y delegados gubernativos de plazas de toros

Tercero, carencias muy graves en los requisitos sanitarios vigentes de determinados Reglamentos autonómicos de Festejos Populares.
Cuarto, escasez de jóvenes profesionales de las distintas especialidades médicas que se necesitan para asegurar una acertada, y actual, prestación médico-quirúrgica en las enfermerías

Desde la SECT, ante tales circunstancias, planteamos las siguientes sugerencias:

La primera, incrementar el CONTROL, por parte de los representantes administrativos y delegados gubernativos, para que pueda verificarse el cumplimiento de los requisitos legislativos vigentes en los servicios médicos y especificados en el Real Decreto 1649/1997; reglamentación que, salvo algunas modificaciones para actualizarla y que próximamente haremos llegar al Ministerio de Cultura, consideramos válida.

No vamos a relatar minuciosamente todos los pormenores que en él se establecen, pero si advertirles que, por una parte, “el incumplimiento de ellos se consideran infracción muy grave” y, por otra, que cuanto en él está estipulado como requisitos, condiciones y exigencias, son las mínimas establecidas… Es decir, de ahí para arriba perfecto, pero de ahí para abajo, ilegalidad manifiesta.

¿Qué ordena la Reglamentación Estatal?: que TODAS las plazas de toros deben disponer un servicio médico-quirúrgico cuyos elementos son tres: Instalación Sanitaria, Vehículo de Transporte Sanitario y Personal Médico.

1.- Las instalaciones sanitarias pueden ser permanentes, es decir, una enfermería incluida en el recinto de la plaza ó pueden ser temporales, en este caso, un quirófano móvil ó un local habilitado al efecto durante la celebración del festejo. En la reglamentación sanitaria vigente se estipula con detalle todo lo que debe disponerse: aparataje técnico, material, mobiliarios, medicación, etc… Y no viene al caso ahora recordarlo. Dotación, y esto si hay que tenerlo presente, que es responsabilidad de la Empresa y del Jefe del Servicio Médico de la plaza de toros.

2.- El Vehículo de Transporte Sanitario preciso es lo que antes se conocía como UVI móvil y actualmente como Ambulancia de Soporte Vital Avanzado (SVA). En el RD 619/1998 se regulan los mínimos requisitos técnicos y médicos que deben cumplir. Déjenme que me detenga brevemente para aclarar algunos conceptos muy generalizados pero totalmente equivocados. Lo primero que deben saber es que una UVI móvil no es “solo” un vehículo con muchos rótulos, luces, sirenas y un equipamiento sanitario completo. La Ambulancia de SVA, además de lo anterior, debe contar con una dotación de personal, que es independiente del Equipo Médico de la Enfermería, y que consiste en: un conductor, un técnico sanitario, un Diplomado Universitario en Enfermería (DUE o ATS) y un Licenciado en Medicina. Ahora si podemos llamarla UVI Móvil, que es lo que se exige en el Reglamento Nacional. Si una empresa, un organizador de un festejo taurino, contrata una UVI móvil debe tener muy claro en que consiste.

Y hay otro punto que afecta a las instalaciones sanitarias propiamente dichas. Miren, creemos que actualmente las enfermerías de 1a y 2a categoría, y muchas de 3a, están dotadas suficientemente; y que en ellas, los percances que podrían llegar son tratados de forma correcta.

Sin embargo y a pesar que las enfermerías de los pueblos han mejorado muchísimo, en gran medida por los desvelos de los propios médicos, aún hoy, lamentablemente, no podemos decir lo mismo de estas plazas que por otra parte son mayoría. Muchas de ellas son portátiles y no disponen de un

local para enfermería; actualmente se dispone para estas plazas sin enfermería de excelentes quirófanos móviles y que solucionan muy bien la carencia de enfermerías permanentes o fijas, pero por motivos que no vienen al caso, todavía hoy, en España, no todas las plazas pequeñas pueden tener ó “no quieren tener” esos quirófanos móviles.

Y en su lugar llevan una ambulancia convencional o una UVI de transporte, en donde poco se puede hacer, sobre todo porque les falta algo tan vital en cirugía taurina como es el espacio para trabajar. Estos precedentes condicionan de alguna forma, y se usan cómo pretexto para justificar lo injustificable: que muchos heridos por asta de toro sean pobremente socorridos y, con premura (o tardíamente), trasladados durante largas y angustiosas distancias, hasta llegar a un centro hospitalario.

Quiero insistir: la ambulancia o la UVI móvil no son un quirófano; no se puede trabajar, no se puede asistir de igual modo en un sitio que en otro; y por tanto jamás debe permitirse que ejerzan como si lo fueran, entre otras razones, simplemente, porque es ilícito.

3.- El Personal Médico actualmente requerido para los festejos mayores consta de un Jefe de Servicio, que puede ser un cirujano general ó un traumatólogo, un primer ayudante que debe ser un especialista quirúrgico, un segundo médico ayudante, un anestesista, un DUE o ATS y un auxiliar de quirófano; es decir, 6 personas. En los festejos menores se estipula la presencia de un Jefe de Servicio (cirujano o Traumatólogo), un médico ayudante, un DUE o ATS y un auxiliar. Estas son las exigencias mínimas decretadas y las que empresas y profesionales deben exigir y solicitar.

Sin embargo la Sociedad Española de Cirugía Taurina considera que, en los espectáculos taurinos mayores, el equipo médico debería estar constituido por tres especialistas quirúrgicos, uno de los cuales haría la función de Jefe del Servicio, y que podrían ser un cirujano general, un cirujano vascular y un traumatólogo; un médico anestesiólogo; un médico intensivista y uno ó dos DUE/ATS. Mientras que en los festejos menores proponemos que lo constituyan un especialista quirúrgico, un médico anestesiólogo y dos DUE/ATS.

En todo caso resumiendo, y ateniéndonos a la legislación vigente, todos los festejos con profesionales del toreo deben disponer, les repito: una enfermería permanente, un quirófano móvil o un local temporal adaptado que haga la función de Enfermería; una UVI Móvil; y un Equipo Médico. Si falta alguno de estos tres elementos se estará cometiendo una infracción considerada muy grave, cuya responsabilidad legal recaería no solo en el propio médico sino también en la empresa organizadora e incluso en el

delegado gubernativo, aunque los más perjudicados serán los propios toreros.

Por eso solicitamos, principalmente en las plazas de toros llamadas de tercera, la implicación de los delegados gubernativos, para identificar que se cumple lo legalmente exigido; pero también, reclamamos a los profesionales del toreo –a ellos, a sus apoderados, a su gente de confianza- que se interesen, dejando ya de un lado para siempre viejas supersticiones y falsos presagios, por las instalaciones sanitarias y los equipos médicos que disponen esas plazas de toros en los pueblos donde vayan a torear. Y fundamentalmente, llamar la atención, sensibilizar, a una parte del empresariado taurino de la magnitud y trascendencia que supone la precariedad, como viene ocurriendo, de unas medidas sanitarias que no deben admitirse en los tiempos presentes en ninguna plaza de toros.

Una segunda cuestión es

los requerimientos vigentes pues las deficiencias observadas están en

discordancia con la demanda asistencial que dichos festejos reclaman. Esas reglamentaciones ya han sido motivo de críticas por nuestra Sociedad desde hace años como bien claro subrayó el maestro de cirujanos don Ramón Vila. No se debe olvidar que la tauromaquia tiene sus raíces en los festejos populares y conservarlos, ordenarlos y ampararlos es fundamental para que la fiesta de los toros, en general, no desaparezca. Y nuestra obligación es ofrecerles una cobertura sanitaria adecuada.

MODIFICAR diversas Reglamentaciones

Autonómicas de Festejos Populares; hay que reformar, actualizar,

Por eso apuntamos que existen muchas, y graves, deficiencias que en el siglo XXI son incoherentes y en las que se amparan los responsables municipales cuando irrumpe la tragedia en su localidad. Y aunque ya se ha logrado que varias Autonomías (Madrid, Castilla La Mancha, Andalucía) dispongan de una reglamentación sanitaria renovada aún queda mucho por modificar en otras (Castilla-León, Extremadura, Aragón, Levante) cuyos requisitos sanitarios están muy alejados de la realidad estadística, en cuanto

a frecuencia y gravedad, de heridos que se originan en los festejos

populares…

Deben conocer que, en muchas Autonomías, se celebran festejos populares con toros de 3 y 4 años en los que LEGALMENTE no se exige ni la presencia de un cirujano; “alcanza” únicamente con un médico y un enfermero. Y a propósito de este despropósito no debemos olvidar nunca las tragedias que, año tras año, se producen a causa de cogidas en festejos taurinos populares.

Aunque sean cifras muy dolorosas déjenme exponer la luctuosa relación de personas fallecidas en, tan solo, los dos últimos años: en el 2.015 se

lamentaron 16 muertos en festejos taurinos populares y en el presente 2.016 fallecieron 8 personas. Miren estos datos, insisto trágicos pero reales, por

Autonomías: en

Castilla y León fueron 6 vidas, en la Comunidad Valenciana 6, en Extremadura 3, en Murcia 2, en Navarra 2, en Aragón 2, en Cataluña 1, en Castilla La Mancha 1 y en Madrid 1 persona.

Por supuesto, entendemos, que se deben tener en cuenta otros factores como el número de festejos celebrados y las circunstancias tradicionales de las diversas formas de los espectáculos taurinos populares en cada Autonomía y que entre esa luctuosa relación hubo casos irremediables; pero también decimos que algunos pudieron salvarse pues conocemos los

hechos. Y, precisamente, esto debe hacernos reflexionar a TODOS y entre todos lograr disminuir estas cifras; aunque también somos conscientes que los toros hieren y los toros matan y que siempre van a ocurrir tragedias. Pero

al menos hagamos todo lo posible para reducirlas.

Y así, desde nuestro punto de vista, manifestamos que TODOS los festejos populares en España deberían disponer de una Enfermería, unos Vehículos de Transporte Sanitario (UVI y ambulancias) y un Equipo Médico; y este estaría compuesto, al menos por un especialista quirúrgico, un médico ayudante y un DUE; y en aquellos festejos donde se lidien o suelten reses machos con más de tres años, además, es imperiosa la necesidad de un anestesista.

Insisto en que esta dotación médico-sanitaria debiera ser la mínima y, basándonos en el derecho e igualdad con que la Constitución ampara a todos los españoles, aplicable en todas las Comunidades Autónomas y exigida en toda la Reglamentación Autonómica de Festejos Populares, independientemente de las diversas peculiaridades de estos en cada zona.

Un tercer asunto, muy preocupante y cada vez más reiterado, es el intrusismo “profesional” en el ejercicio de la actividad médico-quirúrgica en las plazas de toros, sobre todo en las de los pueblos, cuestión que desde hace años denuncia la SECT. Entre todos tenemos que denunciar y ACABAR con esta creciente irrupción de un personal no cualificado académicamente, no habilitado profesionalmente y, por tanto, ayuno de compromiso ético. Y en este asunto sí que reprochamos directamente, pues cuentan con su consentimiento y connivencia, a determinados empresarios y delegados gubernativos que por motivos que ellos sabrán, unos los contratan y otros los admiten.

Esta Junta Directiva quiere recordar que la Reglamentación Sanitaria de las Plazas de Toros (RD 1649/1997) cuando hace referencia al Personal Médico, dispone en un apartado que “las empresas organizadoras podrán contar con la colaboración o asesoramiento de las sociedades científicas o asociaciones

profesionales de cirugía taurina en la selección de los profesionales sanitarios idóneos para cada tipo de festejo”… Como, por cierto, ya han hecho algunas empresas y toreros la pasada temporada.

La SECT lleva años, como notificó el anterior Presidente de la Junta Directiva el Dr. Martínez-Bourio, denunciando a personas, incidentes o situaciones, de las que se tiene constancia, que han infringido la deontología médica en las plazas de toros -por supuesto también la regulación vigente- y de hecho, están en los juzgados; pero no es suficiente. Por este motivo cuando algún torero ó un mozo se vea obligado por un percance a entrar en la Enfermería y entiendan o perciban que el personal médico o las instalaciones sanitarias o la asistencia no han sido adecuadas, denúncienlo a sus organizaciones o asociaciones. No lo duden.

Por otra parte queremos instar a la Comisión Consultiva Nacional de Asuntos Taurinos para que se pueda inscribir, en el Registro de Profesionales Taurinos, a los miembros activos de la SECT que actualmente presten servicio médico en las plazas de toros así como a aquellos otros profesionales sanitarios que, aún sin estar inscritos en dicha SECT, dispongan de una trayectoria solvente en cirugía taurina; profesionales, por otra parte, a quienes animamos a unirse a nuestra Sociedad.

De esta manera, entre todos, tenemos que acabar con ese intrusismo que tanto mal puede ocasionar a quien se pone delante de un toro y que tanto ofende a quienes procuramos ejercer dignamente nuestra labor.

Por último la Sociedad Española de Cirugía Taurina muestra una honda inquietud ante el futuro de la asistencia médica en los espectáculos taurinos y en la formación de cirujanos taurinos. Existe una falta de estímulos para incorporar nuevos profesionales sanitarios (médicos y enfermeros) en los Equipos de las Plazas de Toros como ya avisó, una vez más, el doctor Vila hace tiempo. Nos preocupa el desánimo actual que hay entre las generaciones de profesionales contemporáneas para incorporar personal sanitario en las plazas de toros.

Tenemos que REVITALIZAR la cirugía

taurina pues cada año observamos, con honda preocupación, las dificultades

que nos encontramos para formar nuevos equipos.

En este sentido la responsabilidad, en gran parte, es nuestra, de los propios médicos que llevamos mucho tiempo dedicándonos a prestar servicio en las plazas de toros, pues no hemos podido o sabido inculcar, transmitir, a los jóvenes nuestro entusiasmo, nuestra entrega, a la cirugía taurina. De ahí, y me duele decirlo, que el número de miembros activos de la SECT no solo no aumenta sino que ha disminuido en los últimos años. Hasta el punto que, de

seguir esta progresión, en 5 años más de la mitad de los cirujanos y

anestesistas de las principales plazas de España, se habrán jubilado.

llevar a médicos y a nuestros burladeros (por favor que las empresas no

nos pongan pegas con los pases para el callejón),
de una manera práctica, a nuestro lado,

Bien es verdad que algunos ya hemos conseguido

enfermeros jóvenes

integrarles en nuestros

equipos médicos e instruirles

en el

manejo de los heridos por asta de toro. En definitiva, inculcarles nuestra

vocación

.

Pero, de verdad, cuesta mucho persuadirlos.

Las razones, también en este punto, son varias. Para nosotros, los “veteranos” de la cirugía taurina, aunque hay otras, el principal motivo es que

ejercerla con dedicación y honestidad –es decir, continuar la filosofía y trabajo de los grandes maestros de la cirugía taurina- no es nada fácil por mucho que se oiga y diga; exige mucho sacrificio, mucha vocación, mucha responsabilidad, bien que lo sabemos… Y eso, cuando se trata de las plazas

de toros modestas, se hace duro pues la recompensa casi nunca llega.

He aquí uno de los objetivos que nos hemos señalado desde la SECT para los próximos años: acercar a las Enfermerías a los jóvenes (cirujanos, anestesistas, intensivistas, DUE ́s) para que algún día puedan relevarnos a quienes las ocupamos ahora. Si lo conseguimos estaremos enseñándoles y adiestrándoles en el manejo de las heridas por asta de toro de una forma práctica, a pie de obra, en la Enfermería que es como se asimilan realmente los conceptos de la cirugía taurina. Pero la Formación, y captación, tiene que

iniciarse antes.

Como ya ha dicho nuestro Presidente, el Dr. González Masegosa, desde hace muchos años organizamos por toda España Congresos, Cursos, Simposios, se ofrecen charlas divulgativas a los aficionados y a las peñas taurinas, se convocan Premios para trabajos sobre medicina y cirugía taurina, pero cada vez nos resulta más costoso y complicado realizarlos. Pues bien,

a pesar de todo,

queremos aumentar las becas para la asistencia a nuestros congresos anuales de aquellos jóvenes, estudiantes y residentes, interesados en la asistencia facultativa a las plazas de toros.

en esta formación empírica, teórica, instituyendo nuevos Cursos y Simposios

de iniciación –

y seguir con los que actualmente se imparten-

Vamos a insistir

en aquellas

Autonomías donde los festejos taurinos proliferan. Incluso organizando, en centros sanitarios, talleres prácticos con animales en los que simularemos

ficticias cornadas y así explicar más claramente las características de estas

heridas y su tratamiento.

Estos propósitos no serán sencillos y, desde luego, por sí sola la SECT no podrá conseguirlo, de ahí que necesitemos, para lograrlo, la participación de

las instituciones públicas, de los patronatos y fundaciones privadas, de las

Además pedimos a los Colegios Profesionales de Médicos y de Enfermería cooperar con nuestra Sociedad, colaboración que hacemos extensiva a las distintas Asociaciones Científicas Médicas y a cualquier otra institución, pública o privada, sea o no sanitaria,

dispuesta a realizarlo.

Somos conscientes que única, aisladamente, no se podrán conseguir aquellos objetivos que hemos expuesto, por ello, volvemos a solicitar la colaboración activa, el respaldo, de cuantos estén interesados en alcanzarlos. Como vienen haciendo -y lo queremos resaltar- desde siempre la gran mayoría de los distintos medios de comunicación especializados y a quienes, desde aquí, la Sociedad Española de Cirugía Taurina, quiere agradecer su generosa atención y apoyo.

Con esta declaración, tienen que saberlo, no hemos querido ser catastrofistas ni transmitir un mensaje pesimista sobre la asistencia médica en las plazas de toros. Es más, creemos que una mayoría de los espectáculos taurinos con profesionales del toreo disponen de buena cobertura sanitaria. De hecho, actualmente, la cirugía taurina en España ha alcanzado unos niveles de excelencia –equipación y dotación material en las enfermerías, conocimiento del tratamiento y recuperación de las heridas, compromiso de los equipos médicos- nunca logrados. También somos conscientes que conseguir que las plazas de toros de todas las localidades españolas a lo largo de una temporada dispongan de esa excelencia sanitaria es muy difícil. Pero, de la misma forma, pensamos que si pueden mejorarse, sobre todo en determinadas regiones y zonas.

Nuestra entrega a la Cirugía Taurina no debe limitarse solamente al trabajo en las Enfermerías de las Plazas de Toros. Nuestra vocación de cirujano taurino, como han comprobado, nos exige mucho más. Sabemos que nuestros retos son mayúsculos y problemáticos pero también ilusionantes y por ellos vamos a esforzarnos aún más. Pero NECESITAMOS que el estamento taurino nos ayude en estas directrices. También a dignificar, en todos los sentidos, la otrora respetada figura del profesional sanitario de las plazas de toros; nosotros, con nuestro quehacer cada temporada, nunca hemos dejado de hacerlo.