Rafa Serna resultó prendido dramáticamente por el toro de su alternativa cuando se disponía a rematar su primera faena como matador de toros. Se perfilaba el ya diestro para estoquear al astado y en el mismo encuentro lo prendió por la axila del brazo derecho en un encuentro muy brusco y dramático que hizo presagiar la gravedad del percance. El diestro se acercó por su propio pie al callejón pero inmediatamente fue trasladado a la enfermería donde fue intervenido. A este toro, Rafa Serna lo recibió a portagayola de manera muy ajustada. El toro fue noble durante los dos primeros tercios, condición que desarrolló en el último tercio. Serio y muy bien armado, Serna se mostró ante él muy tranquilo, intentando cuajar una faena que por momento alcanzó brillantez y en otros no tanto. Trasteo de altibajos que compusieron una actuación meritoria, lamentablemente rematada con una estocada que le supuso el percance. Tras ser arrastrado el toro, la cuadrilla recibió una fuerte ovación de la afición sevillana.

Con el percance de Serna, la tarde quedó en un improvisado mano a mano entre Talavante y Roca Rey. De este modo, ante el segundo de la tarde, un toro extraordinario de García Jiménez que tuvo muchas virtudes: calidad, nobleza, bondad en sus embestidas y un tempo para el toreo grande. Lo recibió Alejandro Talavante a portagayola en unos segundos eternos donde el toro se le paró y realizó una larga cambiada de una lentitud asombrosa. Toro de los importantes, ante el cual Talavante le cuajó los momentos más inspirados y lucidos al natural. Se esperó más del diestro con un toro que fue de lío por su calidad y buen son, lo que hizo que en los tendidos quedara la sensación de no haber aprovechado en su totalidad las excelentes condiciones del animal. Faena donde se alternaron los momentos sentidos con otros de menor intensidad. Remató su actuación de cinco pinchazos y una estocada, malogrando un posible triunfo ante un gran toro.

Nuevamente sobrevoló la tragedia en el cuarto de la tarde con una cogida espeluznante a Alejandro Talavante cuando entraba a matar. Paliza descomunal la que le propinó el toro rompiéndole parte del traje pero de la que escapó de la cornada milagrosamente. Con este toro, se lució en banderillas Juan José Trujillo, quien se desmonteró tras finalizar el segundo tercio. Ya en la muleta, cuajó una faena en la que, nuevamente, los momentos brillantes y lucidos se alternaron configurando una faena que nunca terminó de alcanzar la intensidad necesaria. Momentos de toreo despacioso, templado y con calidad ante un buen toro. Después, la cogida al entrar a matar y el milagro junto a una muerte espectacular del toro, sirvieron para que finalmente se le concediese una oreja.

Con el que cerró plaza, cuya lidia le correspondía al toricantano Rafael Serna, el extremeño poco pudo hacer. El toro tuvo similares condiciones al quinto, noble y con clase pero que se vino a menos en el transcurso de la lidia. Talavante le planteó la faena correcta que sólo duró lo poco que duró el toro. Un suspiro. No pudo ligar tandas rotundas porque el toro, parado, no sirvió mucho más para hilvanar faena. Estocaba baja y silencio.

Con el tercer toro de la tarde, de menor calidad que los lidiados, Roca Rey tuvo una actuación poderosa. El animal, muy bien presentado, no tuvo fondo ni duración teniendo que cuidarlo durante toda su lidia. Se lució por chicuelinas Alejandro Talavante con un toreo despacioso y muy bello en su quite. Y después, con él, Roca Rey estuvo muy poderoso mientras le duró el toro en los terrenos que él acostumbra a pisar. El toro se afligió bajo el dominio del peruano y terminó viniéndose a menos. Al quinto le faltó romper y empujar hacia adelante. No fue mal toro pero se quedó más parado. Con él, Roca Rey lo intentó obligar por abajo siempre con la mano baja y mucha pureza. Le faltó humillar más, mostrándose el peruano por encima de las condiciones del animal e inventándose una faena entregada que nunca terminó de alzar el vuelo en vistosidad y lucimiento.

 


 

Sevilla, domingo 24 de septiembre. Toros de Hnos. García Jiménez y Olga Jiménez, bien presentados y manejables en distintos grados.

Alejandro Talavante, ovación con saludos tras aviso, oreja y silencio en el que estoqueó por Serna;

Roca Rey, ovación con saludos en ambos;

Rafael Serna, que tomaba la alternativa, ovación con saludos.

Se desmonteró en el cuarto Juan José Trujillo.

Rafael Serna tomó la alternativa con el toro «Almendrito», herrado con el número 81, negro, de 525 kilos, nacido en 05/2013, del hierro de Olga Jiménez.