17 Festejo de abono. Domingo 1 de mayo de 2016.

La primera novillada del abono ha contado con el triunfo de Álvaro Lorenzo, que cortó una oreja al novillo que abrió plaza, y con la vuelta al ruedo de Ginés Marín en el segundo de la tarde. Estos dos novilleros sobresalieron también en la interpretación del toreo a la verónica, mientras que el sevillano Pablo Aguado dejó constancia de sus buenas maneras a pesar de no tener mucha colaboración en su lote.

FICHA:

Se lidiaron novillos de El Parralejo, bien presentados y de juego desigual.

Álvaro Lorenzo, oreja y ovación tras aviso.
Ginés Marín, vuelta tras petición y ovación tras aviso.
Pablo Aguado, silencio y ovación.

Más de media entrada en tarde soleada y algo ventosa.

 


 

Lorenzo cuajó al cuarto con el capote dando excelentes lances hasta los medios. Con la muleta sacó al novillo al tercio y le dio una serie ligada y con compostura. En la siguiente le tropezó el engaño y tuvo que empezar de nuevo, costándole más al novillo. Los mejores muletazos llegaron al natural en dos series en las que se acopló muy bien a la embestida de su oponente. Estuvo muy por encima, pero falló con la espada. Ovación tras aviso.

Ginés Marín toreó muy bien a la verónica al segundo, cuajándolo en el recibo de capa en uno de los mejores momentos de la tarde. También se lució en el quite. Comenzó la faena toreando en redondo con las dos rodillas en tierra en los medios. Dio dos series ligadas con la derecha haciendo sonar la música y cambió a la zurda, tardeando el novillo más por ese lado. Con el animal más agotado, acortó distancias y apuró las últimas embestidas en terreno de cercanía. También cerró con bernardinas y mató de estocada que asomaba. Hubo petición de oreja que el presidente no concedió y dio la vuelta al ruedo.

El quinto no dejó a Ginés Marín lucirse con el capote y en la muleta huyó literalmente del torero, buscando chiqueros. En esa zona intentó Marín fijar y recoger su embestida y tuvo mérito esa lucha en contra de la mansedumbre del novillo, que sin embargo el novillero prolongó más de lo debido. Fue ovacionado tras escuchar aviso.

Pablo Aguado también dejó verónicas estimables en el recibo de capa al tercero. Brindó a Curro Vázquez y se encontró con un novillo completamente aquerenciado en tablas. Planteó la faena en ese terreno y dio una primera serie con compostura. A partir de ahí al novillo le costó ir y el sevillano tuvo que provocar y sacar los muletazos de uno en uno. Mató mal y tuvo que descabellar. Silencio.

Aguado sorprendió en el sexto al recibirlo a portagayola con cinco faroles que pusieron a buena parte del público de pie. En la faena comenzó con un par de series con la derecha en las que salieron a relucir sus buenas maneras. También con la izquierda le arrancó muletazos en una labor de mérito en la que logró sacar todo el partido de su oponente. Mató de pinchazo y estocada y fue ovacionado.