La presentación y despedida de tres de los novilleros punteros se saldó con un balance discreto en el que tuvo importancia fundamental el poco juego de la novillada de El Parralejo. Álvaro Lorenzo dio la vuelta al ruedo al arrastre del cuarto al que instrumentó una faena de pases templados y largos, en la que fue volteado sin consecuencias. Hubo petición que el palco consideró insuficiente.

Ginés Marín dejó muestras de buen estilo con capote y muleta sin que el poco motor de sus enemigos le ayudara a conseguir el triunfo.

Varea se midió a un novillo demasiado flojo en primer lugar. Con el sexto anduvo muy capaz y con detalles de interés. El fallo con la espada pudo privarle de un trofeo.